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Nadie ignora que desde hace diez años muchos astrónomos de la Academia han sido enviados, por orden del rey, bajo el Ecuador y al Círculo Polar, para medir allí los grados terrestres, mientras que otros académicos hacían en Francia las mismas operaciones. En otro reinado, todos estos viajes, con los aparatos y el número de observadores que exigían, no hubieran podido ser sino el fruto de una larga paz. Bajo el de Luis XV han sido concebidos y felizmente ejecutados durante el curso de dos sangrientas guerras; y mientras que los ejércitos del rey corrían de un extremo a otro de Europa para socorrer a sus aliados, sus matemáticos, dispersos por la superficie de la Tierra, trabajaban bajo las Zonas Tórrida y Glacial por el progreso de las ciencias y el provecho común de las naciones. Han conseguido, como fruto de su trabajo, la resolución de una cuestión célebre; resolución de cuya utilidad participan la Geografía, la Astronomía, la Física general y la Navegación.
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Obedeciendo á los decretos del Señor Papa Urbano VIII, protesto que si algo dijere en el decurso del siguiente catálogo, relativo á revelaciones ú otras cosas prodigiosas, no pretendo se le dé otra fe* que la puramente humana, á no ser que alguna ó algunas de ellas hubiesen sido aprobadas por la Santa Sede Apostólica. Lo mismo digo respecto á los títulos de venerable, beato ó de santo que atribuyere á alguno de los religiosos. No pretendo, pues, dárselo sino según las costumbres y opiniones de los hombres. Y en todo me sujeto al juicio de la Iglesia católica, apostólica, romana, en cuya fé deseo y quiero vivir y morir.
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El plan de las publicaciones que constituyen la Biblioteca Amazonas, tiene por finalidad dar a conocer las obras de los más altos exponentes, que escribieron sobre la labor de la Gobernación y luego Audiencia y Presidencia d'2 Quito en el descubrimiento y colonización del mayor de los ríos del mundo. Sólo de los siglos X V I , X VII , y XVIII se cuenta un número no menor de cuarenta cronistas quiteños, que dan testimonio de esa inmensa obra realizada. Para dar a conocer tan enorme y extensa labor sería necesario un esfuerzo continuo de varias series de publicaciones. En esta primera serie nos liemos limitado a aquellos cronistas que relatan los grande ¡ viajes o recorridos totales por el Río - Mar, los mismos que en los siglos anteriores fueron considerados como los "nuevos descubrimientos del Amazonas." La casi totalidad de estos recorridos parten de la Gobernación y luego Audiencia de Quito o tienen íntima relación con ella y a ella convergen, como la expedición del Capitán Pedro Texeira; o fueron realizados en gran parte con hombres de la Gobernación de Quito, como en el caso de la expedición del Capitán Pedro de Orsúa. No es posible que permanezcan en el olvido y que el Continente y la Humanidad ignoren los esfuerzos realizados peala Audiencia Quiteña en el descubrimiento del Gran Río y en la colonización de las regiones por él bañadas, porque esto sería olvidar uno de los esfuerzos más grandes de la Historia del Continente y significaría menospreciar la importancia de la función creadora americana, que en los siglos XVI y XVII, principalmente, se afirmó con la audacia de los descubrimientos realizados por los hombres de Quito.
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CAP. I. Idea de la Religión primitiva
CAP. II. Origen de las falsas religiones
CAP. III . Segunda época de la Religión
CAP. IV . Progresos de los errores religiosos
CAP. V . Conatos de la razón humana para reparar los extravíos religiosos, y resultados de estos conatos
CAP. VI . Oportunidad de la promulgación de la Religión de Jesucristo
CAP. VII . Carácter de la Religión cristiana
CAP. VIII . Los hechos que son el fundamento de la Religión cristiana, no se han tomado de las fábulas ó mitología de los idólatras
CAP. IX . La Religión cristiana no ha recibido sus dogmas de los sistemas de los filósofos
CAP. X . El culto cristiano no se deriva del mithriaco ni de algún otro usado entre los idólatras
CAP. XI . Verdadero origen de las principales ceremonias del culto cristiano
CAP. XII . Satisfácese á algunas objeciones sueltas del Dupuis, y conclusión de esta obra